Por Jairo Sandoval Mayorga
La mayor parte de diarios en poder de las oligarquías en Centroamérica son ahora verdaderos voceros de la corrupción de quienes manejan sus hilos. Este año que finaliza se ha visto el descaro de quienes pretenden empañar la verdad con nubes de humo. Si sus amos fueron merecedores de un premio Nóbel sin el menor honor, qué se puede esperar de quienes son seguidores de las reglas implantadas por años a lo pueblos de América Latina.
Me llamó la atención el domingo 20 de diciembre 2009 la editorial del diario La Nación de Costa Rica titulado Las distorsiones del ALBA tras la cumbre de aniversario de dicho organismo. Dicha editorial no es más que otra difusión de hechos mal elaborados para que los pueblos crean que los Estados Unidos es el único país potencia con el que se puede tratar comercial y políticamente. Verdaderamente, las distorsiones del ALBA, son las distorsiones inventadas en ese diario que no reconoce un nuevo orden mundial y se aferra a la vieja usanza político-económica en estas latitudes.
Tanto los gringos como sus seguidores están todavía pensando que el mundo se mueve a través del dinero, algo que no deja de ser cierto en un globo ahora mas material que en ninguna otra época; pero debemos de tener los pies en tierra para conocer de antemano que el nuevo orden se basa en relaciones cualitativas y no en proporciones cuantitativas. Es decir el que tiene las mejores relaciones será el que más rápido avance y viva mejor. Lo anterior lo podemos observar sin mucho preámbulo en los grandes consorcios empresariales que se han comenzado a unir para poder sobrevivir a una crisis creada por Estados Unidos.
El dilema del diario en mención no es más que tratar de ensuciar una gestión que ha venido creciendo para el bienestar de los pueblos donde se desarrollan verdaderos programas contra el hambre y la pobreza. Este dilema se agiganta cuando de forma ridícula aprecian lo siguiente en dicha editorial:
"Si se analiza con total frialdad, el ALBA, además de ser una simple alianza ideológico-oportunista de un grupo de jefes de Estado, no de sus pueblos, solo ha servido, en la práctica, para encubrir, con vuelos de pretendida soberanía y antiimperialismo compartidos, la humillante dependencia económica de Cuba con respecto a Venezuela". (1) Si nosotros analizamos con la frialdad que el editor demanda vemos que se expresan palabras tachando el ALBA como un organismo de oportunistas, pero en ninguna parte de la editorial se expresan los logros del organismo en cada uno de los pueblos. Todo lo contrario, aplauden la decisión del nuevo jefe de estado hondureño Pepe Lobo por retirar a su país de la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de América, una decisión que todos sabemos no es propia de un presidente títere y muy poco querido por un pueblo que no lo ha elegido.
Pero lo que le molesta al diario sureño es que los pueblos que integran el organismo ya mencionado no quieren ni desean depender de los Estados Unidos pues admiten de manera tacita que las oligarquías dependen del imperio al expresar que los pueblos del ALBA pretenden ser soberanos, este es el verdadero malestar de quienes se oponen a un cambio en las estructuras económicas mundiales y desean seguir estirando la mano al amo en vez de hacerse la pregunta universal: ¿Y ahora, qué hacemos? Es más fácil tomar un puñado de dólares en una capeta llena de condiciones para los pueblos de América Latina que emprender la marcha en busca de nuevas relaciones rompiendo con el tradicionalismo.
Quienes asesoran a estos grupos editoriales, y ellos mismos, no dejan de ser peores que quienes critican. Cuando Barak Obama recibió el Nóbel de la Paz fue como si Dios bajara a la tierra. Me pregunto si este no es el acto de oportunismo y sinvergüenza mas grande en el inicio de este siglo. Este presidente de Estados Unidos apenas arranca su mandato y ya es premiado, días después se habla del envió de mas de 30 mil soldados gringos a Afganistán y sin embargo ningún periódico lo critica. En cambio, tras el dolor de la existencia un organismo en pro de los pueblos pobres de Latinoamérica, La Nación termina su editorial de la siguiente forma:
Es decir, la "alianza bolivariana" ha perdido ímpetu y base. Por desgracia, sin embargo, se mantiene como un factor distorsionarte en las relaciones latinoamericanas, y como una correa de transmisión de los delirios de Chávez a los miembros de la organización(2). Para ellos, el ALBA, pierde bríos por el abandono de Honduras y es un organismo raquítico en vías de extinción.
Todo lo que vaya en contra de las relaciones con sus jefes imperiales representa una ofensa para los grupos editoriales .que apoyan la gestión gringa como la única capaz de ayudar a los verdaderos americanos, nosotros mismos.
Pero los Estados Unidos vienen desde hace tiempo enseñándoles a estos grupos como manejar la verdad al mejor estilo goebbeliano. Desde el robo de las elecciones de George Bush a Al Gore, hasta el reciente premio Nóbel de la Paz otorgado a un títere del senado gringo, los estadounidenses vienen encendiendo ideas de sinvergüenzas a los diarios locales de América, en donde la noticia se da como la verdad absoluta y se mantiene al pueblo en una expectación de dimes y diretes por parte de quienes manejan la política. Por otro lado se premia a quienes son responsables de saquear el erario público y se los vende como Mesías de las nuevas causas.
Por lo anterior La Nación no queda lejos. A inicios del mes de diciembre (Edición 6 de diciembre 2009/revista Proa) La Nación nombró como personaje del año al inculpado en el juicio Caja-Fischel, Walter Reiche Fishel, en donde se vio también involucrado el ex presidente de Costa Rica Rafael Ángel Calderón Fournier, ambos fueron encontrados culpables y condenados a cinco años de prisión por un sala constitucional por vender equipo médico de Finlandia a la Caja Costarricense de Seguro Social mientras eran personajes públicos. Pero esto es otra página. Nuestro asunto radica en la poca moral que poseen estos diarios para criticar a aquellos organismos que tratar de dar una mejor calidad de vida a sus pueblos y premiar con bombos y platillos a quienes hacen daño a sus pueblos, sea quien sea.
Es ya costumbre que para la mayoría de diarios las mentiras son la única forma de defenderse de la realidad y hacer campaña en contra de gobiernos de izquierda que no desean convertir a sus pueblos en colonias de un imperio agonizante.
Notas:
1. La Nación, Costa Rica, 20 de diciembre 2009
2. Ibidem