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El narcotraficante Pablo Escobar fue escondido en Nicaragua por sandinistas, dice ex compinche

Radio La Primerísima | 5 marzo de 2006

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Más verdades sobre Escobar

Popeye desde la cárcel desgrana sus vivencias y da a conocer datos inéditos de la vida del capo.

Por Eliana Morales Gil, diario LA PRENSA Panamá.

Después de 12 años de la muerte del narcotraficante Pablo Escobar Gaviria, los resabios de su hazaña terrorista siguen atormentando a los colombianos.

El libro El verdadero Pablo, sangre traición y muerte, que desde hace una semana está a la venta en Panamá, revela detalles que la sociedad desconocía y pone una vez más el dedo en la llaga en el revuelto mundo de la política latinoamericana.

La periodista Astrid Legarda, autora del libro, se basa en las confesiones de uno de los hombres que estuvo más próximo al capo colombiano, John Jairo Velásquez Vásquez, alias Popeye, y quien es uno de los pocos lugartenientes del capo que aún se encuentra con vida. Popeye no dudó en hablar de la lista de amigos famosos de Pablo Escobar.

Manuel Antonio Noriega, Daniel Ortega, Gabriel García Márquez, Raúl y Fidel Castro, se encuentran en la lista de líderes políticos que, según él, en ese entonces patrocinaron las fechorías de uno de los mayores terroristas que ha tenido América Latina.

De acuerdo al libro, en 1984, luego de ordenar la muerte del entonces ministro de justicia de Colombia, Rodrigo Lara Bonilla, Pablo Escobar junto a sus colegas Jorge Luis Ochoa y Gonzalo Rodríguez Gacha, se refugió aquí en Panamá, con la protección de Noriega, quien rentó una casa amoblada que pertenecía a un general panameño para la comodidad de los narcotraficantes.

"Pablo se mueve en Panamá como pez en el agua", expresa Popeye, en el libro, quien revela además que el general Noriega ponía todo su empeño en guardar la seguridad de varios laboratorios para el procesamiento de coca en el tapón del Darién, pero los negocios terminaron cuando el hombre fuerte de Panamá ante la presión de los norteamericanos y buscando su favor, entregó a la DEA los laboratorios del Darién.

A partir de entonces, Pablo y Gonzalo Rodríguez Gacha se refugian por un tiempo en Nicaragua, en donde su amistad con Daniel Ortega les facilita intensamente el desarrollo de sus actividades.

"En Managua consigue acceso exclusivo a pistas de aterrizaje que admitían la operación de aviones de gran porte dándole a Pablo y a sus socios unas buenas razones para quedarse en Nicaragua, a pesar de lo aburrida que le resultaba la vida allí. Por lo pobre del país en esa época escaseaban los lugares de diversión y los pocos que había eran miserables. Hacía comentarios de las mujeres de allí diciendo que eran gorditas, chiquitas y sin gracia", cuenta la publicación.

En uno de los 32 capítulos de la obra, Popeye afirma que el prestigioso senador Alberto Santofimio Botero fue el autor intelectual del asesinato del candidato a la presidencia de Colombia, Luis Carlos Galán, en 1989.

Popeye también acusa a Santofimio de haber participado en los atentados contra César Gaviria y Andrés Pastrana Arango, y la planeación del asesinato de Rodrigo Lara Bonilla.

"El libro ha causado mucha polémica, una vez terminado ninguna editorial me lo quería publicar, a todo el mundo le daba miedo porque nadie quería meterse con Santofimio Botero, quien es un político muy importante en Colombia, y finalmente conseguía a Ediciones Dipon y Gato Azul, quienes accedieron a publicarlo", agregó la autora en una visita a La Prensa.

"Inmediatamente el libro salió a la venta apresaron a Santofimio y es que además Popeye denuncia con nombre propio qué políticos estaban involucrados con Pablo Escobar Gaviria y quiénes recibieron dinero del narco", agrega.

"Otro de los líderes políticos que denuncia el libro es a Fidel Castro, el presidente cubano, quien junto a su hermano Raúl, le habilitó en Cuba una ruta a Pablo Escobar, para transportar la cocaína hasta Estados Unidos".

"Ellos recibían grandes cantidades de dinero por parte del cartel de Medellín, por custodiar y pasar la droga. En Cuba, el general Ochoa que trabajaba en esa época con Castro, coordinaba la inteligencia de absolutamente todo con la gente del cartel de Medellín, luego en Miami, el "Mugre", otro de los hombres al servicio de Escobar, la recibía", dice. "Popeye es testigo porque estuvo en Boca Ratón y vio los cargamentos que llegaban de Cuba", expresa Legarda.

El papel de ETA

El verdadero Pablo, sangre, traición y muerte, cuenta los detalles de cómo Pablo Escobar contrató a un terrorista de ETA para que enseñara a sus hombres de confianza las técnicas para crear carros bomba, pues el narcotraficante estaba en pos de un mecanismo que amedrentara a la población y suscitara pánico.

Por esos días en Colombia el tema de moda era la legalización de la extradición y los jefes de los carteles de droga buscaban desesperadamente la forma de hundirla.

"El destino permite una alianza tenebrosa", afirma la publicación, "un automóvil viejo comprado en La Dorada, Caldas fue el elegido para ser detonado, sería entonces el primer carro bomba que estalla en la historia del país, un Buick modelo 65".

"El destino está sellado: el terrorismo ha llegado a Colombia", anota el libro.

"La técnica la heredó la guerrilla de las FARC y actualmente estamos a merced de este mal, pero fue Pablo Escobar Gaviria quien llevó el terror a Colombia", recuerda Legarda.

Otro de los personajes que tampoco se escapa de los recuerdos de Popeye, es el escritor colombiano Gabriel García Márquez, quien supuestamente sirvió de correo entre Escobar Gaviria y Fidel Castro. "Llegué al aeropuerto Benito Juárez en México y el escritor me estaba esperando rodeado de gente, en la puerta de la sala. Me saludó amablemente y le dije:

—Maestro, aquí le envía Pablo para que por favor le entregue esta carta al comandante Fidel Castro.

Me respondió:

—Así será.

Legarda se tomó siete años para convencer a John Jairo Velásquez Vásquez, actualmente preso en la cárcel de Cómbita Boyacá, de que le contara al mundo las vivencias que tuvo al lado del narcotraficante.

Las reglas de ese centro carcelario son tan extremas que todos los detalles que revela el libro salieron disfrazados de cartas de amor a una amiga de la autora, quien además visitaba a Velásquez Vásquez, cada 15 días.

"El escribiría sobre todo lo que se acordara, desde su infancia hasta su estadía en la cárcel; no importaba el orden, pero se trataría de manejar todo cronológicamente", afirma Astrid Legarda.

De acuerdo a la autora, a Popeye no lo motivaron las razones comerciales para contar los secretos tras la vida de Pablo Escobar, "está viejo, tiene cargos de conciencia y los 15 años que ha estado en prisión han hecho que se quiera resarcir con la sociedad", agrega.

Popeye no sólo participó en las reuniones decisivas de los crímenes planeados por el cartel de Medellín, sino que él mismo fue uno de los autores de estas acciones delictivas, dice Legarda, quien actualmente vive en Miami por razones de seguridad.

La publicación, que consta de más de 300 páginas y 32 capítulos, está por estrenar su versión en inglés.

Quién es Astrid Legarda

Nació en Popayán, Colombia. Es periodista de la Universidad de la Sabana de Bogotá. Cubrió la fuente de orden público, cárceles, narcotráfico e investigaciones del canal RCN durante seis años. Fue herida en combate durante los enfrentamientos de la guerrilla y el ejército en Meta. Sufrió un atentado de las FARC del cual salió ilesa.

El auge del cartel de Medellín

El cartel de Medellín fue una red de contrabandistas de drogas que operaba en esa ciudad de Colombia. Fue fundado y dirigido por Pablo Escobar Gaviria, con la colaboración de Carlos Lehder los hermanos Ochoa y Gonzalo Rodríguez Gacha, a quien apodaban "el mexicano por su gusto por las rancheras y el tequila". Siempre se dijo que en su mejor momento, el cartel llegó a introducir entre el 70% y 80% de la cocaína contrabandeada a Estados Unidos.

Popeye, un personaje temido

John Jairo Velásquez, alias Popeye, es uno de los tres lugartenientes de Pablo Escobar Gaviria que aún se encuentra con vida. Tiene 43 años y se encuentras recluido en la cárcel de máxima seguridad de Cómbita en Boyacá. Fue uno de los personajes más temidos y macabros en la historia judicial de Colombia, su confesión envió a prisión al político colombiano Alberto Santofimio Botero.

De cárcel de lujo a reserva forestal

Las tres hectáreas en las que se había levantado la cárcel de La Catedral son propiedad del Municipio de Envigado que hace 14 años las cedió en comodato al Gobierno Nacional para adecuar el centro de reclusión. Un año después de la fuga de Pablo Escobar, el inmueble comenzó a desaparecer ladrillo a ladrillo y hoy aún quedan escombros. Ahora, el Municipio de Envigado la convertirá en un vivero y en un aula ambiental.

Narcotráfico en manos de las FARC

El narcotráfico se ha convertido en los últimos 1o años en el sustento económico de los grupos armados ilegales del conflicto, principalmente de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), así como de paramilitares. Las autoridades antinarcóticos afirman que las FARC reciben anualmente unos 810 millones de dólares por cocaína producida a partir de los cultivos de coca en La Macarena.

Pablo Escobar Gaviria, malvado y mitificado

Pablo Escobar Gaviria, el hombre que llevó el terror a Colombia, fue abatido por el cuerpo elite de la policía colombiana en una casa del barrio La Floresta de Medellín, el 2 de noviembre de 1993. Desde entonces la tumba más visitada del cementerio Montesacro en Medellín es la del "capo".

El hombre que a los inicios de su vida robaba carros y vivía en los tugurios antioqueños, llegó a amasar una fortuna superior a los 3 mil millones de dólares y manejó a Colombia a su antojo. Su vida y figura ha tomado proporciones míticas en Colombia, a tal punto que varias familias en municipios antioqueños adornan sus casas con fotos del "capo" rodeadas de flores.

En los años 80 figuró entre los 20 hombres más ricos del mundo, de acuerdo con la revista Forbes.Entre sus crímenes más notorios está el haber hecho estallar un avión de Avianca en pleno vuelo, con un saldo de casi 200 muertos.En la campaña presidencial de 1989 asesinó a varios candidatos, entre ellos a Luis Carlos Galán, quien tenía una clara ventaja en las encuestas y se perfilaba ya como el próximo presidente.

También hizo dinamitar el edificio del DAS, la policía secreta colombiana, buscando acabar con su director, el general Miguel Alfredo Maza Márquez, quien salió ileso a pesar de que la edificación quedo completamente destruida. Dicho atentado le costó la vida a cerca de 70 personas y causó centenares de heridos. Por su cabeza las autoridades colombianas daban 2 mil 700 millones de pesos colombianos.



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