Nicaragua descartó permitir el aborto terapéutico al presentarse este lunes en Ginebra al Examen Periódico Universal (EPU), un mecanismo de la ONU donde todos los Estados miembros se someten a una revisión de la situación general de derechos humanos.
"Las transformaciones legales y las nuevas disposiciones referidas al aborto en Nicaragua son el resultado del ejercicio de la soberanía en nuestro país (...) no es un asunto de carácter religioso", señaló durante su discurso la ministra de Gobernación, Ana Isabel Morales, al referirse a la prohibición del aborto.
"La mayoría de los ciudadanos nicaragüenses consideran que es importante el derecho a la vida del no nato, que es también un ser humano con goce del derecho a la vida, que el aborto no es un método apropiado de control de la natalidad (...) la solución es realmente la prevención a través del uso de los métodos anticonceptivos", recalcó la ministra.
Su posición no impidió que varios países le reclamaran una reforma legal para autorizar el aborto terapéutico, o sea en la eventualidad de incesto, de violencia sexual contra la mujer, o si peligra la vida de ésta, destacándose las intervenciones de México, Francia, Eslovenia y Noruega.
Al propio tiempo, Vilma Núñez de Escorcia, de origen nicaragüense y vicepresidenta de la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH), presente durante las deliberaciones, dijo a la AFP que lamentaba que el gobierno de Nicaragua no consultara a toda la sociedad civil para elaborar su informe frente a esta comparecencia en la ONU, afirmando que así había ocurrido con su organización.
Manifestó su preocupación por las violaciones "de los derechos de la mujeres, específicamente la violencia sexual intrafamiliar y la prohibición del aborto terapéutico como una medida para salvar la vida de las mujeres en situaciones de riesgo por un parto o un embarazo difícil".
Esther Mayor, de Amnistía Internacional (AI) indicó a la AFP que "el Código Penal revisado de 2008 prevé sanciones penales para los profesionales de la medicina y la enfermería que traten a una mujer embarazada por afecciones como el cáncer o emergencias cardiacas cuando el tratamiento pueda causar lesiones o la muerte del embrión o el feto".
"No hay ninguna excepción en la ley ni protección para los médicos (...) si esta ley no se reforma urgentemente, mujeres y niñas van a continuar sufriendo graves violaciones de sus derechos humanos (...) siendo obligadas a llevar a término su embarazo, y también aumentarán las muertes maternas", subrayó Esther Mayor, agregando que su ONG tampoco fue consultada por el gobierno de Nicaragua.
Kundera
Esto muestra, una vez más, el cinismo del que está lleno este gobierno. Los derechos de las mujeres son una causa social primordial, que debería defender un gobierno que, de manera macabra, se autollama "el gobierno de los pobres". No existe fundamento alguno para que el gobierno continúe en esta posición intransigente y antisocial, excepto el no querer entrar en conflictos con sectores importantes de la opinión pública, como la Iglesia católica. Eso, mis queridos amigos, se llama cinismo político, y se traduce en políticas que condenan a esos pobres que ellos dicen representar.
yal lopez guido
Esto es un claro ejemplo, me refiero a la declaración del gobierno de Nicaragua, es un claro ejemplo de lo no debe hacer un gobierno de izquierda, menos un revolucionario. Un gobierno que se reclama del sandinismo no debe ser tan retrogrado, y condenar a la muerte a la mujer pobre, ya u¡que la mujer rica se lo hace en otro país, como las hijas de los del gobierno y la oposición. Es una hipocresía cínica. Con que cara el gobierno de Nicaragua mira de frente a Cuba por ejemplo.