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Inmigrante, «nadie puede asegurarte que sobrevivirás»

Altar, Sonora, México. Por Paula Díaz Diario HOY, de Los Angeles, California. | 21 marzo de 2008

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Un letrero en la iglesia de la plaza principal de Altar, Sonora, que sirve como puente para los inmigrantes que buscan cruzar a Estados Unidos, refleja los peligros que ellos enfrentan en su odisea por llegar a suelo estadounidense: "Nadie puede asegurarte que sobrevivirás". "¡Ya van muchos hermanos muertos! ¡No te arriesgues!". Sin embargo, para centenares de inmigrantes, cruzar, tratar de alcanzar el 'sueño americano', es la única opción que tienen en su vida. Unos lo hacen para ayudar a sus familiares, otros por ser víctimas del desempleo en sus tierras de origen, unos más para reunificarse con sus seres queridos. Y en todas estas jornadas, este pequeño poblado les sirve como trampolín para cumplir este desafío. "La presión de las autoridades en la frontera ha mermado un poco el flujo de inmigrantes, pero de todas maneras se siguen llendo", dijo Enrique Zelaya, el director de Derechos Humanos del Centro de Atención al Migrante y Necesitado (CCAMYN), un albergue que da hospedaje y comida gratis a quienes acuden en busca de ayuda. "Aquí les decimos los peligros a los que se enfrentan, pero ellos de todas maneras se van". Según Ramón Rivera, vocero de la Patrulla Fronteriza, desde el comienzo de este año fiscal -el 1 de octubre - hasta la fecha, han ocurrido 98 muertes en la frontera, una cifra menor a las 127 ocurridas el año fiscal anterior. La Patrulla Fronteriza atribuye este descenso a una mayor cantidad de agentes asignados, a la tecnología e infraestructura. "Estamos controlando la frontera", expresó Rivera. "No se trata que más personas estén siendo detenidas, sino que se está previniendo que más personas intenten cruzar". Por otro lado, Zelaya señaló que el porcentaje de migrantes que desean volver a pasar después del primer intento ha disminuido por el asedio de la Patrulla Fronteriza y el aumento de los controles migratorios. "El año pasado, de los que migrantes que regresaban, un 70 por ciento lo querían volver a intentar. Este año, sólo es el 50 por ciento. Prefieren regresarse que volverlo a intentar", comentó Zelaya. Este activista califica a Altar como "la antesala del sueño americano". "Poco a poco les han ido cerrando las opciones y les han dejado como única opción el desierto y eso significa la parada en Altar", explicó. Esta población, de alrededor 11 mil habitantes, recibe entre dos mil y cuatro mil personas por día, según Zelaya. Por eso, desde 1998, la principal fuente de ingreso de este pueblo fronterizo es el dinero de los migrantes. Una de las casas de huéspedes puede recibir al día 150 inmigrantes y las tarifas oscilan entre los 40 y 50 pesos (4 y 5 dólares) el día. Allí hacinados, en unos camarotes de tres niveles, con cobijas y sin almohadas, pasan el día para iniciar la travesía al caer la tarde. "Hace 25 días salí de Jalapa, Guatemala, con el sueño de llegar al 'Norte'. Voy para Atlanta, allá me espera un hermano y mis tíos", dijo Selvin Antonio Méndez, de 18 años de edad, recostado en la mitad de uno de los camarotes donde esperaba la señal para iniciar la partida. Este adolescente no sabe de los peligros a los que se enfrenta al cruzar, por eso no lo cunde el temor. "No me da miedo, porque vengo decidido a cruzar",dijo, con tono fuerte. Mientras tanto, en la plaza principal del pueblo, los migrantes se preparan para iniciar el recorrido transfronterizo con galones de agua y mochilas. Zelaya señaló que la mayoría de los migrantes desconoce realmente a lo que se enfrentan cuando entrar al desierto. "Allí hay serpientes venenosas, tarántulas y ratones de campos. En las noches, ellos se acuestan a descansar y cuando se levantan pueden tener a una al lado", comentó. "Cuando se pierden o son abandonados por los 'coyotes' porque no pueden seguir caminando, ellos caminan siguiendo a el sol y se meten más hacia el desierto. No caminan hacía el norte". Al mismo tiempo, dijo que a pesar de que el flujo ha disminuido un poco, enfatizó que mientras tengan necesidades económicas -una de las razones principales de la inmigración- los migrantes seguirán cruzando en busca de un mejor futuro. Ese es el caso de Efraín González, de 22 años de edad, quien esperaba sentado en una de las esquinas del parque la señal de partida. "Vengo de Veracruz, me demoré cuatro días en camión y voy para Los Ángeles, allá tengo una tía. Ella me está esperando. Me dice que me abrigue bien y que coma", dijo González, entre sonrisas con una aparente tranquilidad. "No pienso mucho en lo que tengo que vivir para llegar, mas bien pienso en lo que me espera en Los Ángeles",añadió. En Veracruz, González trabajaba como conductor y, aunque sabe que en California no podrá conducir debido a que los indocumentados no pueden tramitar licencias de conducir, confía en que encontrará un trabajo con el que podrá ayudarle a sus padres y a sus dos hermanos que quedaron en Veracruz a la espera de noticias suyas. Son las 3:00 de la tarde y llegó la hora de la partida, todos los migrantes corrieron hacer la fila para subir a la camioneta, la leyenda en la puerta de la iglesia que decía: "Hermano migrante nadie puede asegurarte que sobrevivirás a las altas temperaturas del desierto. Ya van varios hermanos muertos, no te arriesgues" no fue suficiente. Llenos de ilusiones partieron hacía algún lugar de la frontera desde donde iniciarían su lucha contra las adversidades del desierto enfrentando incluso la muerte para cumplir su sueño de llegar "al Norte". Travesía desde Guatemala bajo el espectro de la estafa Por Paula Díaz y Francisco Castro. Sonora/Los Ángeles. Cuando Nery Manfredo Tahuite tenía 7 años, su padre emprendió el viaje para "El Norte", con la intención de trabajar para darle un mejor futuro a su familia. Eso sucedió hace 28 años. Sus seres queridos nunca supieron que pasó con él. El pasado 22 de febrero, Tahuite decidió emprender ese mismo camino desde Mixco, Guatemala. Su destino es Los Ángeles y su propósito es trabajar para ayudar económicamente a su madre y a la mujer con la que se casó recientemente. "Siento que tengo una deuda con mi madre, uno a veces comete errores por el vicio y no le he dado lo que ella se merece. Por eso quiero ir a trabajar al otro lado", dijo Tahuite, de 34 años, quien se encuentre en un albergue para inmigrantes en Altar,Sonora - México. "Ya se me han acercado cuatro personas, todas me cobran diferentes tarifas [para pasarme]. Uno me cobra dos mil dólares, otro mil quinientos y otro mil. Me dicen que en cuatro días estoy en Los Ángeles", contó el inmigrante guatemalteco, quien espera el mejor momento para cruzar el desierto y llegar a Arizona, desde donde espera ser transportado a California. "Me vine porque allá [en Guatemala] no hay mucho trabajo. Lo que podía ganar en el trabajo de soldadura es muy poco. Tenía mi taller pero no llegaba el trabajo", comentó Tahuite, vestido con una camiseta naranja y un "bluejean". En su cuello tenía colgado un rosario. "Yo deseo lo mejor para mi familia, por eso decidí arriesgar mi vida. Yo sé que es difícil cruzar, que es peligroso, dicen que secuestran, que roban, que nos podemos perder. Pero ya estoy aquí y tengo que hacerlo. Vengo rezando para que no me pase lo que le pasó a mi padre". Tahuite no tiene claro qué hará al llegar a Los Ángeles, donde lo espera una familia de amigos. "Una amiga y su esposo me van a recibir. Yo hace mucho no la veo pero ayer que la llame me dijo que había recibido una llamada de alguien que le decía que le enviara un dinero que yo ya estaba allá, cuando ni siquiera he hecho el primer intento de cruzar". Mónica es amiga de Tahuite y vive en Los Ángeles. Hace tres semanas, ella empezó a recibir llamadas de personas que le decían que su amigo ya había cruzado la frontera y le pedían dinero para entregarlo. "Me decían, 'su gente ya esta aquí en Phoenix'", relató Mónica, quien pidió el anonimato. Sin embargo, cuando ella les preguntaba por el nombre de su "gente" o de ella misma, los "coyotes" colgaban el teléfono. Experiencias pasadas le han enseñado a Mónica que este tipo de llamadas son artimañas que utilizan los traficantes de personas para estafar a la gente. "Uno ya sabe y no vamos a caer tan fácil", agregó Mónica. Además, dijo que le extrañó que le hablaran de parte de Tahuite ya que, aunque es un conocido, nunca tuvo un acuerdo con él para responder financieramente por su travesía. "Él viene por su cuenta. No quedamos en ese arreglo", dijo Mónica. En las buenas y en las malas en familia Por Paula Díaz Click here to find out more! Altar Sonora -- Sentado en un camarote de un cuarto para 25 personas de la casa de hospedaje "Lupita", en el centro de Altar, Sonora, Marín Méndez esperaba que el "guía" o "coyote" llegara a recogerlo a él y a su esposa que habían viajado desde Chiapas rumbo a Los Ángeles. "La necesidad me hizo tomar la decisión de venirme con mi esposa, me la traje porque el verdadero amor está en las buenas y en las malas y yo no la iba a dejar sola", dijo Méndez, de 25 años de edad. En sus ojos se reflejaba la incertidumbre y el temor del futuro incierto de ese viaje en el que él sabe que cualquier cosa puede pasar. Méndez y su esposa viajaron por varios días desde el sur de México y, como miles de inmigrantes, hicieron la parada obligatoria en Altar, Sonora - México - para recargar energías y continuar la travesía hacia Estados Unidos. Desde allí partirán al caer la tarde en una camioneta hasta Sasabe, Sonora, para empezar a caminar y en aproximadamente dos días llegar a un poblado de Arizona. Posteriormente serían transportados a Los Ángeles, su destino final. "Es la primera vez que vamos a cruzar y sé que lo más difícil es el 'brinco', pasar la línea.Tengo miedo porque uno no conoce, pero el hambre y la necesidad lo obliga a uno a tomar el riesgo", relató Méndez. "Al llegar, voy a buscar trabajo, allá me espera mi tío Juan, lo llamé y le dije que estaba aquí y él me dice que le eche ganas. Eso es lo que estoy haciendo". El viaje de Méndez y su esposa tiene un costo de 6,000 dólares por cada uno. El dinero deberá ser pagado cuando lleguen a Phoenix, Arizona. "Ya tengo el dinero porque hice un préstamo, por eso espero llegar y trabajar para pagarlo", agregó.


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