Dirigentes religiosos denunciaron este jueves abusos contra inmigrantes latinos en Iowa por parte de empleadores y autoridades federales, y pidieron una investigación sobre la presunta "explotación" de estos trabajadores.
Los religiosos, en nombre de la organización Cristianos por una Reforma Inmigratoria Completa (CCIR, en inglés), indicaron que "los recientes caso de explotación y malos tratos de los trabajadores del frigorífico Agriprocessors resaltan la imperiosa necesidad de una reforma migratoria".
A la vez, denunciaron "casos de abuso en contra de trabajadores inmigrantes que participaron de la limpieza luego de las recientes inundaciones en Iowa".
"Las leyes de reforma migratoria murieron en el Congreso, pero el tema no está muerto. El actual sistema migratorio está quebrado. Las familias siguen en peligro, los trabajadores siguen siendo explotados y la frontera no es más segura que antes", sostuvo Patty Kupfer, coordinadora de la campaña de CCIR, en rueda de prensa telefónica con los medios.
Junto a Kupfer estuvieron Catherine Quehl-Engel, capellán del Colegio Cornell College en Mt. Vernon, Iowa; el obispo Alan Scarfe, de la Diócesis Episcopal de Iowa; el obispo Steven L. Ullestad, del Sínodo de Iglesias Evangélica Luteranas de América del Noreste de Iowa; y el obispo Gregory Palmer, de la Conferencia de Iowa de la Iglesia Metodista Unida.
Scarfe, nacido en Inglaterra y con estudios y servicios en varias denominaciones cristianas, llegó a Iowa en 2002 e inmediatamente comenzó su defensa de los derechos de los inmigrantes y afirmó que todas las personas, sin importar su estatus "deben ser tratados con equidad según las leyes vigentes".
"Creo que estos principios no se cumplieron ni en la reciente redada en Postville ni en la redada de Marshalltown en diciembre del 2006. También nos preocupa el hecho que se negó el acceso de abogados e incluso de pastores y sacerdotes a los inmigrantes detenidos, que de esa manera no recibieron la ayuda necesaria", dijo.
"Ver a fuerzas del gobierno arrestar posiblemente a muchos inocentes -porque no hay forma de conocer cada caso- y hacerlo sin medir las consecuencias de esas acciones en la comunidad hispana, especialmente los niños, revela los valores equivocados de un pueblo que tanto insiste en que la libertad es su prioridad", agregó.
Los dirigentes de CCIR pidieron que el Congreso investigue la redada que el Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) realizó en Postville el pasado 12 de mayo y que dejó a casi 400 personas detenidas, la mayoría inmigrantes guatemaltecos que trabajaban en el frigorífico Agriprocessors, el mayor empleador de esta localidad.
De los arrestados, unas 300 personas fueron procesadas y el resto quedó en libertad condicional por razones humanitarias.
Dos semanas después del operativo, casi todos los detenidos se habían declarado culpable de distintos delitos (como robo de identidad y uso de documentos falsos), por lo que las autoridades federales comenzaron su proceso de deportación.
"La redada en Agriprocessors separó a los padres de sus hijos y criminalizó a los trabajadores inmigrantes, mientras que ninguno de los ejecutivos del frigorífico está siendo investigado o ha sido acusado del incumplimiento de las leyes laborales que fue precisamente lo que llevó a la intervención del Gobierno federal", puntualizó Kupfer.
"De la misma manera, los equipos de limpieza (la mayoría trabajadores inmigrantes) que llegaron a Cedar Falls después de las recientes inundaciones debieron trabajar en condiciones injustas, poniendo en peligro su seguridad y sin respetarse sus derechos humanos", agregó.
Según Kupfer, los tres obispos cristianos de Iowa y otros dirigentes religiosos de este estado "recorrieron personalmente las zonas afectadas por las inundaciones y escucharon directamente los testimonios de las inaceptables condiciones de trabajo".
El problema, según Kupfer, es que "no existen respuestas fáciles a esta situación" debido a que "la mayor parte del debate público sobre inmigración se ha transformado en retórica intolerante y en acusar a los inmigrantes indocumentados".
CCIR agrupa a distintas organizaciones y grupos cristianos, de todo el espectro político y teológico, para promover la reforma migratoria en Estados Unidos.
"A pesar de nuestras diferencias, estamos trabajando juntos para que la reforma sea aprobada lo antes posible, porque compartimos los mismos principios teológicos y morales que nos impulsan a amar y a cuidar al extranjero entre nosotros", concluyó.