El relator especial de Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas, James Amaya, expresó su "extrema preocupación" este miércoles por el desalojo en Panamá de una comunidad indígena de sus tierras ancestrales, donde se desarrollará un proyecto ganadero.
Amaya manifestó su "extrema preocupación por los desalojos forzados y la destrucción de viviendas sufridos el 20 de noviembre de 2009 por las comunidades Naso" en Panamá, de acuerdo a un comunicado de su oficina.
Unos 150 policías antimotines, que emplearon gases lacrimógenos, desalojaron a más de 200 indígenas nasos de las tierras que habitaban en la provincia de Bocas del Toro, cerca de la frontera con Costa Rica, que eran reclamadas por una empresa que desarrollará actividades ganaderas.
La empresa tiene títulos de propiedad de las tierras, donde los indígenas han vivido desde hace siglos.
"Hago un llamamiento a las autoridades panameñas y del pueblo Naso a buscar vías de diálogo y de entendimiento sobre la base de respeto a los derechos humanos" para llegar "a una solución pacífica", dijo Amaya.
Afirmó que los pueblos indígenas no pueden ser desplazados por la fuerza de sus tierras sin su consentimiento ni sin un acuerdo previo de indemnización.
Los nasos han protagonizado varias protestas por los desalojos, incluida una en septiembre en que unos 20 indígenas se encadenaron a unas vallas sobre estiércol de caballo y gallinazos en los alrededores de la casa presidencial.