La maestra María Tobar espera que sus alumnos entren al salón y antes de iniciar las clases les lee un pasaje de la Biblia y luego oran, en una iniciativa para fomentar valores contra la violencia, que ha generado polémica en El Salvador.
La primaria Joaquín Rodezno, una de las escuelas públicas más antiguas de la capital salvadoreña, tenía antes mucha demanda pero ahora acusa escasez de alumnos debido a la acción de las pandillas, que han metido sus tentáculos entre sus aulas, lo que ha ahuyentado a muchos.
En la escuela algunos alumnos ayudan cada mañana a barrer los salones, cuyas paredes, pizarras y pupitres, la mayoría desvencijados, tienen pintados grafitis de pandillas.
Un silbato anuncia que las clases deben iniciar, entonces cada maestro cierra la puerta de su salón y comienza su labor, pero algunos estudiantes se encargan de abrirlas nuevamente y salen al patio.
Pero en el salón de la maestra Tobar, una mujer católica, se hace algo diferente: una veintena de alumnos de octavo grado están sentados en sus pupitres mientras ella les lee una parte de la Biblia, luego hace una corta reflexión y después oran todos. Eso se repite a diario.
En otra aula, el maestro Ricardo Zelaya, que además es un pastor evangélico, con la Biblia en la mano les pide a sus alumnos de sexto grado que saquen su Biblia de bolsillo porque leerán un pasaje.
Aunque casi todos están atentos, un par se dedica a hacer ruido durante los diez minutos que dura la lectura y oración.
"Yo no vengo a hacer religión, ni a buscar que los muchachos se conviertan a mi creencia, solo quiero compartir con ellos la palabra de Dios que es una sola y a través de eso que nazcan en ellos esos valores morales que se están perdiendo entre nuestros muchachos y muchachas", dijo Zelaya a la AFP.
Algo similar dijo su colega Tobar, quien afirmó que "no estamos diciéndole a los estudiantes que tomen una religión en específico".
"Tengo treinta y dos años de ser maestra y siempre he hecho esto, les leo la Biblia a mis estudiantes y oramos, y por mi experiencia sé que a muchos esta práctica les ha ayudado pues ahora van por un mejor camino", añadió Tobar a la AFP.
El Congreso aprobó la semana pasada un decreto que hace obligatoria la lectura diaria de la Biblia en las escuelas públicas, con el fin de "fomentar valores morales", en un país que tiene uno de los mayores índices de violencia de América Latina, con un promedio de 13 homicidios al día.
La iglesia católica se declaró contra la obligación de leer la Biblia, por considerar que creará "más división" entre los salvadoreños, y pidió al presidente Mauricio Funes que vete esta iniciativa, que todavía no entra en vigor.
"La idea me parece buena, no es nada malo lo que nos están leyendo, yo no le veo problema a que leamos la Biblia, cada quien toma lo que quiere", comentó a la AFP la estudiante Diana Zelaya, de 15 años.
Mientras el gobierno resuelve qué decisión tomará sobre el tema, en la escuela Joaquín Rodezno algunos maestros seguirán leyendo la Biblia a sus alumnos, como lo hacen desde hace años.